lunes, 26 de abril de 2010

Reflexión, oración y cierre...hasta junio

Nos hemos juntado unos cuantos. Nos hemos uniformado de bilbainitos. Hemos comido bien. La bebida, suficiente para soltar la lengua, facilitar la carcajada y engrasar los engranajes del recuerdo. De cantar, poco, la verdad. Pero lo compensamos con la sesión de rana, mucho más de aquí que los bolos ¡vas a comparar! Y, no tardando mucho, todos a casita. Formales y contentos.
¡Unos carrozas de tomo y lomo, vamos!

Y yo, pobre ingenuo, pensando que podría convertir este blog en la crónica crápula de las juergas cuadrilleras de continuación de unos cuantos... unos cuantos...
¡Unos cuantos carrozas de tomo y lomo, vamos!

Menos mal que, por lo menos, ya tenemos medio preparada la siguiente: un dominguito en el caserío de Emilio; buena parrilla; vino rico, rico; café copa y puro si es menester... Y, por si esto fuera poco, esta vez incluso con compañía femenina. Como unos auténticos marajases. O como si fuéramos de la jet. O, mejor aún, como ¡Unos auténticos carrozas de tomo y lomo!

En fin, tendremos que asumirlo. Los años no perdonan. Debemos ser conscientes de nuestra situación y limitaciones.

Así que, a partir de ahora chuletón en vez de hamburguesa, reserva en lugar de kalimotxo, bolos o karts para sustituir al ping pong y nuestras amadas parejas en lugar de ...... (aquí cada uno que complete según su experiencia. Emilios abstenerse, que no hay sitio)

Según voy escribiendo me invade un nuevo síntoma de decrepitud galopante. Sin duda el síntoma definitivo. ¡Me estoy dando cuenta de que me gusta la situación! ¿Quién quiere estar a las tantas de la madrugada en un garito ruidoso y abarrotado, lleno de niñatos haciendo el pavo y bebiendo cubata de garrafón? ¿Eh? ¿A quién le apetece de verdad tener que recordar viejas anécdotas a voz en grito y de dos en dos porque el tercero ya no oye?

Vamos, gritad conmigo:
¡Soy un carroza trasnochado y me gusta!
¡Prometo esforzarme para disfrutar sufriendo lo menos posible!
¡Intentaré por todos los medios reirme del pasado para alegrarme el presente y no para que me lo amargue con inútiles añoranzas!
¡Sí, soy un carroza en la flor de la vida!
¡Soy tan carroza que no sé ni como llaman los pipiolos de hoy en día a los carrozas!
¡Soy un carroza cuarentón y lo seguiré siendo hasta que me convierta en un carroza cincuentón!
¡Libérate. Ser carrozón no es un delito!
¡Libérate!
En la medida de lo posible, claro. Formal, formal. A ver si no nos van a dejar repetir...
Hasta junio, kuadrrrilla.

martes, 9 de marzo de 2010

A ver si nos organizamos

Alberto andando por la calle. Luchando con su tendencia caprina a coronar cumbres como huyendo de su paradójico apellido Muro. A veces no queda más remedio que patear el asfalto. Una pena. ¿Una pena? Más diría yo: ¡Una desgracia! En medio de la multitud aparece un rostro vagamente familiar. Una imagen almacenada en lo más profundo. Allí dónde las anécdotas que contamos una y otra vez van arrinconando hasta hacer desaparecer las de aquellos otros que las protagonizaron junto a nosotros. Incluso más que nosotros, me temo. ¿Como se llamaba...? ¿Fernando? Sí. Fernando Bacigalupe. De San Luis, claro. Si no ¿cómo recordar el apellido? ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo! Por aquí y tal. Pues bien. Y mientras tanto los demás vamos notando un yoquesé, un quesyó que nos agita por dentro. ¿Lo dirán? ¿Serán capaces de dar el paso? Sí: Oye, tenemos que quedar un día. Llamamos a la gente y vamos a cenar o a comer o a merendar o a lo que sea... ¡Bieeeeeeen! Gritamos todos a coro. Ya era hora de que alguien se decidiera. ¡Por fin! Veremos a nuestros viejos... a nuestros compañeros de clase. Y recordaremos nuestra fuerza abriendo camino como primera generación de bachilleres de nuestro colegio. Y los amores de adolescencia y las bromas y los guateques ... Bueno, de todo eso que si lo recordamos solos nos deprime mogollón pero que nos va a permitir pasar un muy buen rato entre risas, besos y abrazos , chistes, chascarrillos y, para los más resistentes, promesas de amistad eterna y repetición anual del evento.
Vamos, que el 24 de abril fiestón. Ahí, a lo Década Prodigiosa. ¡Preparemos las gargantas, refresquemos los recuerdos y pongamos patas arriba la logística familiar! A ver si, entre todos, conseguimos que nos salga lo suficientemente bien como para que este acto se convierta en el primero de una larga serie de celebraciones. Y que, algún día, recordemos juntos como fue nuestra primera vez. En esto de las celebraciones de la promoción del nosecuando, digo.
De momento, según los correos recibidos, están ya o están a punto de estar en el ajo:
  • Tito y Fernando, claro
  • Emilio Pirla
  • José Ángel Fulgencio
  • Alejo Ahedo
  • Eduardo Bataller
  • Itziar Eguía
  • Rosa de la Hidalga
  • Fernando Campos

¿De quién más nos acordamos? Mª José García Rojí, Beatriz, Monica Aspiunza, Inés Epalza...

Me parece que no me acuerdo más que de las chicas. En fin, ya irán saliendo nombres. Que para eso está este blog. Bueno, para eso y para acabar de pulir los detalles que faltan. La fecha parece que está clara: el sábado 24 de abril. ¿Comida o cena? ¿O las dos cosas? ¿Chino, italiano, japonés, sidrería...? ¿Seremos suficientes para alquilar un autobús? ¿Llevaremos a las parejas o será pedirles demasiado? ¿Niños? ¿Noche temática (disfraces y eso)? ¿Presupuesto? ¿Algún txoko?

Buffff. Menos mal que todavía falta mes y medio...

Ánimo, que algo haremos. Y merece la pena intentarlo.